Alguien me preguntó ayer si podía dar una charla para apoyar con mis conocimientos a un determinado grupo. Desde aquí le doy las gracias a ella quien leerá este artículo porque me permite clarificar acerca de qué esperan, a veces, las personas que viven situaciones muy dolorosas.

El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
autor: Sidhartha Gautama Buda

El coaching es un proceso asociado a “acercarse al placer”. Es decir, es un trabajo de profundización y conocimiento personal orientado a encontrar, entre otras cosas, qué potencial interno nos ayuda y qué creencias o pensamientos nos están frenando para avanzar y llegar desde el aquí y ahora a una situación deseada. Se trata, por tanto, de mejorar la vida actual.

La realidad es que me encuentro en muchas ocasiones con personas que desean “alejarse del dolor”. Todavía tienen pendiente enfocarse en qué quieren conseguir y están inmersas en un dolor pasado y perpetuado en el tiempo, de ahí su sufrimiento. Se encuentran en un estado de victimismo. Quieren salir de ahí, en una huída hacia adelante sin objetivos ni perspectivas. Y esta es una situación para distinguir entre aquellas personas que tienen realmente un bloqueo emocional y necesitan de un terapeuta y no de un coach y aquellas personas que únicamente necesitan tomar una decisión, querer tomar acciones concretas para vivir una nueva vida a partir de hoy.

Reconocer qué es pasado y posicionarse en el presente es la primera medida a tomar si alguien quiere hacer, de verdad, un cambio. Ahora bien, estar dispuesto/a a ser cuestionado en la forma de guiarte en la vida, eso es otra cosa. Cuando enfrento a un cliente con sus propias palabras, haciendo simplemente de espejo. Cuando él o ella, desde una posición de observador, es capaz de ver cuál es su juego en la vida para estar donde está. Cuando se da cuenta de la diferencia entre los hechos y su interpretación. Entonces es el momento en el que se produce el clic interno y aparece ese descubrimiento que cambiará su percepción de la situación a partir de entonces.

Esto me sucede con mis clientes porque ellos ya vienen con esta predisposición a querer cambiar, a dar pasos, a tomar acciones. Las cosas cambian en otros contextos. Una persona que espera del otro que se identifique con su problema o que de alguna manera el ayudador tome parte activa en su solución se sentirá defraudada si se encuentra con alguien que le va a pedir la responsabilidad de su propia actitud y le haga cuestionarse sus sistema de creencias.

¿Cuál es la frontera? ¿Qué marca la diferencia entre estos contextos? ¿Cómo saber si alguien puede realmente afrontar ese cambio? Para mí hay un paso imprescindible, estar dispuesto a encontrarse con aquello que el consciente estaba evitando escuchar. Y con un coach podrás hacerlo seguro, mientras tu respuesta a la pregunta de este post sea “si”. Eso sí, a partir de las preguntas porque como ya sabes, tú tienes las mejores respuestas.

¿Quieres salir de verdad de donde estás?

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Susana García Gutiérrez – Coach Profesional

1ª Coach de Familias Monoparentales

http://www.coachingatualcance.com/