5 pasos para salir del victimismo familiar

La familia es un importante enclave donde la culpa y la víctima nacen y se hacen. A partir de ahí, se convierten en patrones aprendidos que muchas personas llevan a su espalda durante años. Y de ellos surge, en muchas situaciones, la manipulación y el conflicto.

El triángulo Perseguidor-Víctima-Salvador es uno de los procesos definidos en el libro «Los juegos en los que participamos» de Eric Berne (uno de los padres del Análisis Transaccional). Estas tres posiciones-situaciones forman un bucle que se puede repetir sin cesar. Una persona que en un determinado momento está en la situación de víctima acaba pasando también a ser perseguidor, tomando una actitud manipulativa para obtener lo que desea y también pasa a la posición de salvador cuando es otro el perseguido y así sucesivamente. Por lo que tanto una actitud como la otra forman parte de la misma persona. Sólo la toma de conciencia de esta situación y un cambio profundo e interno puede hacerte salir de ahí.

Estas situaciones se dan en ocasiones entre los padres (convivientes o no) y en muchas entre los padres y los hijos. Imagina en los casos de separación, ¿en qué posición te colocas?

Si, de verdad, quieres salir de este círculo repetitivo y afrontar tu vida, estos 5 pasos te ayudarán a salir de victimismo:

1. Toma una actitud de «responsabilidad consciente».

La responsabilidad consciente, entendida como la habilidad para responder desde la toma de conciencia, es tomar los sucesos de la vida como un momento de desarrollo, una prueba. Es reconocer la capacidad para poder elegir la actitud ante la adversidad y tomar partido activo en generar la propia vida, un nuevo comienzo de algo diferente. El resultado depende de tu respuesta.

2. Deja de vivir en el pasado.

El pasado es una atadura a la culpa. ¿Acaso puedes cambiar el pasado? ¿Puedes volverlo a vivir? No. Tanto si en el pasado eras una estrella del rock como si tuviste una infancia infeliz son de otro tiempo. Puedes cambiar tu vida, si, puedes hacerlo a partir de este momento. Como decía una de mis maestras: «Si continúas mirando esa foto que te hicieron hace 30 años lamentándote de lo hermosa y joven que eras, te estarás perdiendo mostrar al mundo la mujer tan estupenda que eres ahora».

3. Define cuándo y cómo te sientes víctima desde el presente.

Tomar la actitud de víctima forma parte de un patrón. Es probable que exista un suceso de mayor carga emocional, aunque es muy probable que encuentres ese mismo comportamiento en más ocasiones. Observa tus pasos, examina cada uno, con detalle y sin culpa. Encuentra las similitudes te ayudarán a llegar a la raíz.

4. Busca las ganancias secundarias de esa actitud.

Aunque resulte contradictorio el estado de víctima tiene sus ventajas. En muchas ocasiones al buscar éstas con un cliente, la respuesta inmediata es que estar ahí no les resulta agradable. Esa es la respuesta de la cabeza. No obstante, en lo profundo del ser, en esa parte inconsciente, se desea estar en esa situación para obtener una contrapartida. A veces es atención, cariño, compañía, etc.

5. Busca alternativas para cubrir esas ganancias secundarias.

Una vez descubiertos esos beneficios se hace imprescindible encontrar otra manera de obtenerlos sin necesidad de recurrir a la víctima. Un ejemplo muy claro se puede ver en algunos niños que enferman para llamar la atención de sus madres o padres. Mientras están enfermos se sienten mal, víctimas de estar ahí, aunque su inconsciente sabe muy bien que de esa forma consiguen la plena atención de su madre. ¿Cómo salir de esa situación? Cuando averiguas que la razón es esa necesidad de atención entonces bastará que la tenga para que la enfermedad remita.

Quiero añadirte algo importante. Estar en estado de víctima ante un hecho concreto es natural, la vida trae acontecimientos que pueden situarte ahí . Ahora bien, perpetuar ese estado sólo depende de ti. Si hasta ahora continúas con ese comportamiento, instalado en la víctima y la culpa, te animo a salir. Estoy segura que te sorprenderá el resultado. Y, si así lo decides, añade este paso más:

6. Dale gracias a esa actitud y dile adiós.

Si esa actitud, hasta ahora, generó unas ganancias internas es importante darle las gracias. Conecta con esa parte de ti y agradécele que te haya ayudado a llegar al momento presente. Y después dile adiós, ahora tú te vas a ocupar de cubrir tus necesidades. Despídete con amor y manteniendo esa gratitud. ¡Ya puedes crear un nuevo camino!

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Susana García Gutiérrez – Coach Profesional

1ª Coach de Familias Monoparentales

http://www.coachingatualcance.com/

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