El poder de la vulnerabilidad

Hace unos 5 años que me di cuenta que una de mis mayores dificultades era mostrarme vulnerable… Y no hablo de “pequeña dificultad”, si no de pánico absoluto y esto terminaba siendo la causa raíz de varios comportamientos autodestructivos… Aún no lo resolví, sigo pudiendo contar con los dedos las personas frente a las cuál me he permitido ser vulnerable, pero identificarlo ya ha sido una gran diferencia.
Sé que muchos de ustedes se deben sentir identificados, por eso los invito a ver el siguiente video de TED de Brene Brown, de 20 minutos sobre la vunerabilidad. Super inspirador….
Y para los que están muy apurados, incluyo un pequeño resumen…
[Para ver los subtítulos en español, hagan click en «View Subtitles» y en la barra elijan “Spanish”]


Brene Brown encontró 2 tipos de personas:
  • Quienes tienen un sentido de dignidad y sienten profundo amor y pertenencia
  • Quienes luchan con eso y siempre se preguntan si son lo suficientemente buenas
La única diferencia entre las dos era que quiénes tienen el sentido de dignidad, creen que se lo merecen.
Y qué tienen en común las que tienen el sentido de dignidad, amor y pertenencia?
  • El coraje de ser imperfectos
  • La compasión de ser amables primero con ellos mismos (resulta ser que no podemos practicar la compasión con otras personas si no podemos tratarnos con amabilidad)
  • Conexión, como resultado de la autenticidad; estaban dispuestos a dejar de lado lo que pensaban que deberían ser para ser quienes eran, algo absolutamente necesario para lograr la conexión.
  • Aceptaban plenamente la vulnerabilidad. Creían que lo que las hacía vulnerables las hacía hermosas. No hablaban de vulnerabilidad como algo cómodo ni tampoco decían que fuera algo insoportable. Sencillamente decían que era algo necesario. Hablaban de la disposición a decir primero «te amo», de la disposición a hacer algo sin garantías, de la disposición de seguir respirando a la espera de la llamada del doctor después de la mamografía. Estaban dispuestas a invertir en una relación que podría o no funcionar. Pensaban que era algo fundamental.
La vulnerabilidad es el núcleo de la vergüenza y el miedo y de nuestra lucha por la dignidad pero también parece ser el punto de partida de la dicha, la creatividad, la pertenencia, el amor.
«¿Cómo definirías vulnerabilidad? ¿Qué es lo que te hace sentir vulnerable?»: “Tener que pedirle ayuda a mi marido porque estoy enferma y estamos recién casados”; “iniciar el sexo con mi marido”; “iniciar el sexo con mi mujer”; “ser rechazada”; “esperar que vuelva el doctor”; “ser despedida”; “despedir gente”; este es el mundo en que vivimos. Vivimos en un mundo vulnerable. Y una de las formas de enfrentarlo es adormeciendo la vulnerabilidad.
¿Cómo adormecemos la vulnerabilidad?
  • Tomamos, comemos, nos medicamos.
  • Hacemos de todo lo incierto algo cierto. La religión ha pasado de ser una creencia en la fe y el misterio a ser una certeza. Tengo razón, tú estás equivocado. ¡Cállate! Es todo. Sólo certezas. Cuanto más miedo tenemos más vulnerables somos y más miedo tenemos. Así se ve la política hoy en día. Ya no hay discurso. No hay conversación. Solo hay culpas.
  • Perfeccionamos a nosotros mismos, y esto es más peligroso, a nuestros hijos. Nuestra tarea no es hace rperfectos a nuestros hijos sino decirles “Eres imperfecta, naciste para luchar pero eres digna de amor y pertenencia». Esa es nuestra tarea. Muéstrenme una generación educada así y se acabarán los problemas que vemos hoy en día.
  • Fingimos que lo que hacemos no tiene un efecto en las personas. Lo hacemos en nuestras propias vidas. Lo hacemos en las empresas… ya sea un rescate financiero o de un derrame de petróleo: fingimos que lo que hacemos no causa un impacto enorme en otras personas.
Pero uno no puede adormecer selectivamente la emoción. No se puede decir esta es la vulnerabilidad, este el sufrimiento, esta la vergüenza este el temor, esta la decepción, no quiero sentir esto. Me voy a tomar un par de cervezas y comer un muffin de banana y nuez. No se pueden adormecer esos resentimientos sin adormecer los afectos, las emociones. No se puede hacer de manera selectiva. Si los adormecemos también adormecemos la dicha, la gratitud, la felicidad. Y entonces somos miserables y se convierte en un ciclo peligroso.
Pero hay otra manera…

Permitamos que nos vean, que nos vean en profundidad, con nuestra vulnerabilidad; amemos con todo el corazón aunque no haya garantías; practicar la gratitud y la dicha en momentos de terror. Sólo sean capaces de parar y, en vez de pensar que va a suceder una catástrofe digan: «Estoy muy agradecida porque sentirme tan vulnerable implica que estoy viva». Y por último lo que pienso que quizá sea lo más importante es creer que somos capaces. Porque cuando trabajamos desde un lugar del «soy capaz», creo que entonces dejamos de gritar y empezamos a escuchar; somos más considerados y amables con la gente que nos rodea somos más considerados y amables con nosotros mismos.



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