Gestalt y Ecología

GESTALT Y ECOLOGIA

por Juan José Díaz

Me propongo en este artículo contribuir a mirar al mundo en que vivimos desde una perspectiva ecológica, y para ello correlacionaré algunos conceptos de la teoría ecológica con los correspondientes de la teoría gestáltica.

La Ecología es una ciencia sistémica de la Naturaleza. Considerada durante tiempo una rama de la Biología, hoy tiene entidad propia como disciplina científica y académica. Ha dado lugar, además, a una manera de hacer ciencia, es decir que se ha convertido prácticamente en una meta-ciencia, cuyos modelos y procedimientos pueden aplicarse a diversas ramas del saber, más allá de la biología, abarcando por ejemplo las ciencias sociales, la medicina, la psicología y otras.

APORTES TEÓRICOS COMPARTIDOS POR LA ECOLOGIA Y LA GESTALT.

Ecología biológica

Se acepta comúnmente entre los historiadores de la ciencia que el término “ecología”y su primera definición se debe a E. Haeckel, biólogo que en 1866 utilizaba el término para referirse a “las relaciones de los organismos con el mundo exterior, en el que podemos reconocer de una forma amplia los factores de la lucha por la existencia”. Biólogos posteriores fueron ampliando el armazón teórico, incorporando temas como el de los ciclos biológicos, las cadenas alimenticias (vs. conceptos claves como el de posición, nicho y pirámide), las sociedades de seres vivos (vs. biocenosis), los ecosistemas, los sistemas energéticos (vs la termodinámica, la economía energética), etc. Hasta llegar a dimensiones relativas a la Biosfera o Ecosfera.

Volveré más adelante sobre esta definición pero por ahora señalaré aspectos de la Ecología que han estado en contacto con el desarrollo de la Gestalt. Por ejemplo la “Ecología Humana”, en la que encontramos autores como K. Lewin, psicólogo conocido por sus aportaciones al estudio de los grupos y de las organizaciones, que trabajó con los primeros psicólogos de la Gestalt. También G. Bateson, antropólogo, lingüista y científico multidisciplinar, conocido por su concepto de “Ecología de la mente”, que partió del de homeostasis, común en la Gestalt, para devenir en los aspectos tanto de organización social como del mundo intrapsíquico; desarrolló una parte de su trabajo en la Escuela de Palo Alto (California), vecina del Instituto Esalen, e influyó desde la lingüística y la comunicación en la génesis de la PNL.

Menos conocido es el desarrollo de la “Ecología Social”. Termino situado en diversos campos semánticos de la “Sociología ambiental”, se comprende muy bien a partir de M. Bookchin, filósofo y activista del socialismo libertario (forma moderada del anarquismo norteamericano). La ecología social desarrolla conceptos en torno a la homeostasis y autorregulación de los sistemas organizacionales y de la sociedad, muy parecido a las ideas de Bateson, e infiere que gran parte de la problemática social se debe a patrones jerárquicos capitales o piramidales y postula los modelos naturales de descentralización y trabajo en redes, influyendo en propuestas sociales como el desarrollo sostenible, el consumo ético, o la desindustrialización, entre otros, inspirando al activismo político de grupos ecologistas, pacifistas, anticapitalistas, antisistema, etc.

Teoría General de Sistemas

Simultáneo al desarrollo teórico-práctico de la Ecología, las ciencias biológicas han pasado por momentos importantes como la eclosión del pensamiento sistémico a partir de las teorías del también biólogo y filósofo L. Bertalanffy y su Teoría General de Sistemas, allá por 1945. Su teoría se basa en la termodinámica por un lado y por otro en las teorías de la cibernética. Introdujo conceptos como información, interdependencia, retroalimentación, etc. Y de su epistemología se deducen los de sistemas multidimensionales o realidades múltiples.

Lo resalto porque este paradigma ha influido notablemente en las ciencias humanas y sociales, y nos es conocido en la Gestalt, tanto en el área de la terapia individual, familiar o grupal, como en el de las organizaciones y medio social. El enfoque sistémico está en las escuelas de negocios y de desarrollo organizacional (p.ej la escuela de Cleveland, con E.C. y S.M. Nevis), en la terapia familiar (p. ej de V. Satir) y en las constelaciones sistémicas (de V. Satir a B. Hellinger).

Holismo

Entre los primeros albores ecológicos de Haeckel y la formulación de teorías generales para sistemas de Bertalanffy, sucede un período histórico fecundo en la renovación paradigmática y en esa época se gestan por sus propios derroteros las teorías del Holismo de Jan Smuts. Hombre de leyes, botánico, militar, político y, en cierta forma, filósofo de la ciencia, en 1926 publicó “Holismo y evolución” en el que define el holismo como: «la tendencia en la naturaleza para formar todos que son mayores a la suma de las partes por la evolución creativa».

Es bien sabido que los Perls se inspiraron, en su época sudafricana, en Smuts para ir esbozando los fundamentos de lo que sería después un “psicoanálisis revisado” y luego la Terapia Gestalt. De hecho, la obra de “Yo, hambre y agresión”, comienza con planteamientos similares a los que hacía Haeckel para definir la ecología: un organismo, en un ambiente, que tiene necesidades homeostáticas y que se mantiene vivo si establece relaciones de nutrición/excretación con el entorno y de lucha con sus depredadores/competidores. Pasaría mucho tiempo para que en Gestalt se hablase de “comunidades” como estilo de supervivencia.

En cuanto a la Terapia Gestalt, la mayor parte de su teoría se asienta en ese principio de supervivencia, al que ha ido añadiendo tópicos como el darse cuenta, la conciencia de necesidad, etc, etc.. Hemos dotado de un lenguaje psicológico, en vez de biológico, al desarrollo de esa apreciación de la realidad que es considerar al organismo en un entorno.

Es precisamente la visión holística la que nos permite entender que un ser que es gestáltico en su funcionalidad tiende a serlo en realidades o dimensiones auto-trascendidas y abarcativas. Tales dimensiones se van integrando creativamente en totalidades superiores, desde el mundo intrapsíquico, a las relaciones yo-tú, a las relaciones en un grupo (familia, grupo de iguales, de tarea, etc.), a la participación social y a las dimensiones existenciales y transpersonales. Es decir, el amplio abanico de vivencias humanas en que trabajamos en la terapia gestalt.

APROXIMACION ECOLOGICA A LA TEORIA DE LA GESTALT

A continuación voy a considerar algunos conceptos claves, importantes en ecología teórica, y haré una lectura gestáltica de los mismos.

Relación del individuo con su entorno

Retomo con este fin la definición de ecología de Haeckel, citada antes. Es obvio que la “relación del individuo con su entorno” (o mundo exterior) es una idea común a la ecología y a la gestalt. En ecología global, hablar de “nutrición” es lo mismo que hablar de “recursos” y hablar de “excretación” es lo mismo que hablar de “residuos, toxicidad o, en otra escala de fenómenos, de cambio climático”, considerando estos temas de una manera muy simplificada. Respecto a la “relación organismo-entorno”, como principio fundamental de la Gestalt, creo que no necesito extenderme. Sí me referiré a la noción que daba Perls de personas y situaciones nutritivas y tóxicas, lo que ejemplifica esta correlación.

Del mismo modo podemos asimilar la “lucha por la existencia” como otro concepto común, entendiendo en gestalt el concepto “lucha por la existencia” como la toma de conciencia de las necesidades y su satisfacción. Estas necesidades se distribuyen en un gradiente que va desde las básicas orgánicas (alimentación, calor, etc.), discurre por una serie de dimensiones del tipo autoconcepto, relacional y social, hasta las existenciales y espirituales. El nivel más alto es la “necesidad de ser” y tender a satisfacerla es el objetivo de la terapia gestalt, como ya pensaban los primeros gestaltistas en el New York de comienzos de los años 50 (e incluso, F. Perls en sus últimos años) cuando hablaban de Terapia Existencial, entendida en el sentido de “existir”, o sea, vivirse presente, manifestarse.

Ciclos

La idea de “ciclos” está muy asentada en la Gestalt, referida principalmente al ciclo de experiencia, o de satisfacción de necesidades, y aplicada por extensión a múltiples procesos de emergencia de una gestalt, su resolución (o no) y el reposo. La encontramos en esquemas de fenómenos individuales o relacionales, tan diversos como la sexualidad, el arte, la vida familiar, etc.

En ecología se habla de ciclos geoquímicas, de cadenas alimentarias, u otros, como una expresión de la dinámica energética. En Gestalt no estudiamos el ciclo del agua, ni los ciclos de elementos químicos, ni si un ser vivo se come a otro y ese a otro y así sucesivamente. En gestalt pensamos en la transformación de las emociones, de unas ideas en otras, y otros fenómenos intrapsíquicos; del mismo modo, y con mayor parecido al mundo de la biología animal, observamos fenómenos similares en la dinámica grupal donde un individuo se “come” metafóricamente a otro, sea en términos de atención, de seducción, de poder, etc así que no es difícil encontrar el paralelismo. Considerar en los grupos la dinámica energética de los procesos en curso, y sus transformaciones, da profundidad al trabajo gestáltico, sea terapéutico, educativo u organizacional.

Comunidad

En ecología se dice que en el medio natural coexisten “poblaciones” de seres vivos, que pueden agruparse en “comunidades” o “asociaciones” bióticas. Sus equivalentes más asequibles para el lenguaje gestáltico son los conceptos de familia, grupo de trabajo, grupo de amigos, o incluso grupo de terapia. También los de tribu, clan, grupo de opinión, de influencia o de poder.

Y a partir de aquí, podemos entender la idea de “biocenosis”, que es el conjunto de condiciones ambientales que permiten que una comunidad se mantenga viva, madure y evolucione. Es decir, lo que llamamos “entorno de crecimiento” en términos generales y que sería el objeto de una familia, un grupo de trabajo, un grupo de alumnos, un grupo de amigos y, claro está, de un grupo de terapia.

Es importante considerar estos grupos como nutricios, madurativos, y esto confiere a algunas modalidades de terapia grupal a largo plazo, un carácter distintivo, pues permiten procesos de crecimiento en que cada individuo encuentra el soporte adecuado a sus necesidades, a lo largo del tiempo y a su rimo, para madurar.

Demografía

Podemos hablar en una gestalt grupal de conceptos como “posición grupal” o lugar en el grupo (subjetivo o referido por los otros), o el de “nicho” (relaciones inmediatas que permiten comprender el grupo como coexistencia de roles individuales o de grupúsculos aglutinados por ciertas motivaciones o necesidades) o el de “pirámide” que equivale a la distribución demográfica que puede darse en un grupo respecto a factores de tipo fuerza física, sexualidad, inteligencia, fortaleza emocional, habilidad social, sensibilidad, ternura, etc.

En ecología la distribución piramidal se explica por la disponibilidad de recursos y la capacidad de reproducción, y en la dinámica grupal influyen factores como la distinta maduración de sus miembros, la distribución de géneros (identidades sexuales) y la competencia sexual, las dinámicas de poder-autoridad, etc. En un grupo podemos encontrar diversas pirámides demográficas en función de los factores considerados. Tenerlo en cuenta es importante para la supervivencia de los individuos, y para la formación de grupos en procesos a largo plazo.

El pensamiento basado en la idea de depredadores-presas, propio de la ecología primitiva (especies en entornos), de ramas de la psicología social (del logro), o de algunas actitudes políticas (capitalistas o neoliberales), reflejan una conciencia vertical de pirámide en que los individuos, o grupos, se dedican en sus nichos al exterminio de otros (comprende la competencia, tanto por los recursos básicos como por la imagen, el status o el poder). Sin embargo, podemos vivir en una conciencia horizontal y pensar en la relación para el apoyo mutuo, es decir buscar la coexistencia, la solidaridad y la cooperación más que el dominio o el aprovechamiento.

Fluctuaciones y dinámica de poblaciones

El progreso de la ecología permitió estudiar las fluctuaciones demográficas y de hecho este es un concepto fundamental en cuanto a la autorregulación de poblaciones que comparten un mismo hábitat. La dinámica depredador-presa se autorregula pues llegado un momento crítico el depredador ya no encuentra presas suficientes y su población decrece, permitiendo la reproducción de las presas hasta que vuelve de nuevo la oscilación en el otro sentido.

En gestalt resulta evidente su relación con la oscilación entre polaridades, mientras no se ha producido la verdadera integración de las mismas. En un grupo puede predominar la dureza, insensibilidad, racionalidad, hasta que llegado un momento esa tendencia no puede seguir y deja paso a la “reproducción” de la ternura, la emotividad, el contacto cálido, etc., en una oscilación que se autorregula.

Para un pensamiento ecológico hemos de considerar las “poblaciones” no sólo como individuos concretos, sino también como actitudes presentes en todos los miembros de un grupo. Los ecólogos matemáticos de las fluctuaciones como J. Lotka y V. Volterra apuntaban en los años 30 que estos modelos estadísticos dejan al individuo concreto sujeto al azar, cuyo destino está escrito como probabilidad en la fluctuación de la población. En sus reflexiones humanistas sugieren también que el ser humano es capaz de superar el azar, de elegir, y cambiar la tendencia de la fluctuación. Los terapeutas, los educadores, o los agentes sociales, son los que pueden ayudar a cambiar la fluctuación entre polaridades por su integración.

Ecosistema

Un siguiente grado de complejidad conceptual es el de “Ecosistema”, más conocido por el público en general, aunque no del todo comprendido. El primer paso para pensar en términos de ecosistema es entender las “comunidades” de seres vivos como otro ser vivo en sí mismo. Es decir, un grupo como un todo, una familia como un todo, una organización como un todo. Y no sólo entender sino también relacionarse con ellos como un todo.

Un segundo paso es entender que esa comunidad y su entorno, del que se nutre, al que excreta y en general con el que realiza un intercambio energético, todo eso, es también un todo. Y esto es el ecosistema. El concepto aparece ya en la literatura científica en torno a 1935 y se consolida en un período de unos diez años. Me resulta muy claro el significado común con el concepto “Campo” que utilizamos en gestalt.

El ecosistema reformulado es una distribución de individuos (grupos u organizaciones) que podemos considerar nodos de una red de flujos energéticos. En gestalt, los flujos de energía son de comunicación, de emociones y afectos, de ideas, de valores, de contacto corporal, de trabajo, etc.

Diversidad

Veamos otra idea popular en la Gestalt. Se trata del conocido “apreciar las diferencias” que tiene que ver con ese lema carismático de “yo soy yo, tu eres tú…etc.” y que otros consideran desde el respeto a la singularidad del otro, o desde la defensa de los derechos fundamentales del “yo soy”, etc. A nivel colectivo (grupos, corporaciones, etc.) su trascendencia es enorme pues tiene la lectura del yo-vosotros, o del nosotros-tú, o del nosotros-vosotros. El significado de “apreciar las diferencias” es percibirlas. Si consideramos el paradigma ecológico, podemos emplear la palabra “apreciar” en el sentido de valorarlas positivamente, como define el concepto ecológico de “diversidad”.

A consecuencia de la percepción de las diferencias y de los conflictos que puedan existir incluida la disgregación del todo, se habla en ámbitos de organizaciones o corporaciones de “la unión de las diferencias”. Este lema puede realizarse de tres maneras: una en la unión de las diferencias mediante la supresión, directa o indirecta, de las mismas por predominio de alguna; otra en la unión de las diferencias mediante la coexistencia de las mismas; y otra por la superación innovadora de las diferencias en una nueva realidad que no mantenga los valores y las estructuras anteriores. Sólo un potencial creativo evolucionista dará el resultado holístico, la integración en un todo de mayor complejidad y que a la vez mantiene las diferencias en el nivel más simple.

Esta idea de respeto a las diferencias individuales (sean individuos o grupos), en ecología se llama “diversidad”, más popularizado como “biodiversidad”, y se ha convertido en un objetivo del trabajo de ecólogos a nivel global. En el mundo biológico, viene a significar la aceptación de todas las singularidades, la apreciación de la riqueza y utilidad de la diversidad, y de su importancia en el mantenimiento de la especie. Los grandes problemas de biodiversidad se han dado en la esquilmación de zonas naturales que pone en peligro la supervivencia de variedades dentro de una especie y por tanto la supervivencia genética de la misma.

En la práctica gestáltica podemos encontrarlo tanto a escala de un grupo terapéutico, como en una familia, en un grupo de trabajo, en una asociación o agrupación social, en una organización, etc. En ecología humana es fácil encontrar paralelismos de “diversidad” en otras dimensiones, como la étnica y racial, tan aflorada a los medios de comunicación en los actuales tiempos que vivimos en Europa. La escuela, el medio laboral, los barrios, son campos o ecosistemas en que tener en cuenta la diversidad. Es el ámbito de lo que institucionalmente se ha llamado “conflictos sociales de igualdad”, sea de género, raza, religión, identidad sexual, edad, etc.

Ecosfera

Pondré algunos ejemplos a una escala de Biosfera. Un aspecto particular de extrema importancia eco-política es lo que en los últimos años está siendo la gran batalla jurídica para la protección de los genomas de especies naturales que están queriendo patentar las multinacionales químicas, en sus filiales farmacéuticas o agroalimentarias. Me refiero a la investigación de plantas medicinales de uso tradicional en selvas tropicales, su secuenciación genética por laboratorios de multinacionales farmacéuticas y el registro de sus genomas, por lo que quedarían sujetos a una “economía de patentes”. Y lo mismo con lo que se llama “dependencia agroalimentaria”, generada en estrategias mercantiles a largo plazo, consistentes en el uso de agricultura intensiva (grandes plantaciones sin rotación en la cosecha) y presionando al agricultor a utilizar semillas transgénicas cuyo genoma está patentado y les hace depender económicamente de la multinacional proveedora.

Hay problemas graves en la ecosfera que no he mencionado aún y que nos afectan en el día a día, como la gestión de residuos, el efecto invernadero, el cambio climático, la toxicidad ambiental, el agotamiento del agua potable, etc. Estos ejemplos quizá interesen a gestaltistas dedicados a la política, o a la acción social, o a la educación, o al trabajo con organizaciones. Sin embargo es probable que queden fuera del interés profesional de quienes ejerzan la práctica terapéutica en una consulta basada en demandas clínicas o de bienestar individual y familiar.

Pero no hemos de olvidar que llegado un momento del proceso terapéutico, el “yo” ya está integrado en sí mismo, y también integrado en su entorno familiar, laboral o social. Como el individuo puede seguir creciendo, el proceso ha de continuar en adelante por dimensiones existenciales y para eso necesita desarrollar su responsabilidad ante el entorno, social y natural.

CONCLUSION

Como terapeuta, cada vez tengo más claro que los cambios realizados en un proceso de terapia se agotan llegado un límite, o no se consiguen extrapolar fuera del entorno del marco terapéutico, o no se mantienen en el tiempo, si la persona no realiza cambios sustanciales concretos en su manera de relacionarse con el entorno. Por eso considero necesario atender la dimensión social, con sus compromisos y acciones, en el entorno y al nivel de cada uno; una dimensión social vista con lentes culturales, sociológicas, económicas, políticas o, como aquí propongo, ecológicas.

Terminaré recordando a Rosa Luxemburgo, revolucionaria alemana coetánea y afín al lineamiento político de los Perls, que utilizó el siguiente lema para su activismo socio-político: “Pensar en lo global, actuar en lo local y responsabilizarse en lo individual”. Tomado posteriormente como insignia por algunos movimientos eco-políticos sugiero su consideración para una profunda Terapia Social gestáltica. La Gestalt es, en sí misma, ecológica; solo es necesario llevarla a sus consecuencias.

(este artículo ha sido publicado en la Revista de la Asociacion Española de Terapia Gestalt, nº 31, editada por Ediciones La Llave, Barcelona, 2011)

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