Retos

Estos días pasados me he visto obligada a hacer cosas a las que no estaba acostumbrada, y puede ser, he llegado a la conclusión, que quizás haya cosas en la vida que hay que hacer, al menos una vez, para saber que no debes volverlas a hacer nunca. No soy actriz, ni modelo, a la vista está… y aunque no lo parezca, soy muy vergonzosa, no con mis amigos ni conocidos, donde me suelto el pelo a mis anchas y me dejo ver tal y como soy, pero sí con todo aquel que no entra en mi círculo esencial de vida. Me da vergüenza hablar por la radio, me pongo muy nerviosa, y lo de la tele ya ni te cuento… creo que para exponerme como un ser asustadizo, e incluso estúpido, es preferible no exponerse. No más tele, por favor. Yo soy una chica sencilla, de pueblo, sí, a mucha honra. No volveré a exhibirme de esta manera, no valgo para eso…

Los soñadores no tenemos una vida fácil. A veces me veo obligada a olvidar toda aquello que un día aprendí, pues no hay nada cómo la ignorancia para sentirse uno feliz.

La vida se ha convertido en un reto, que se basa a su vez en distintos retos que se van superponiendo unos a otros. No sé si conseguiré alcanzar todos los retos que tengo por delante, pero podéis asegurar que me esforzaré al máximo por conseguirlos. Todos los días son una carrera de fondo, llego exhausta al final del día, a sabiendas de que al día siguiente tendré que ponerme las mayas y luchar contra el frío, contra el viento, contra mis propios oponentes e incluso contra mí misma, pero es excitante levantarse cada día para acudir a esa carrera diaria, sabiendo que en cualquier momento puedo tropezar y lesionarme durante un tiempo. Es lo que tiene el riesgo… que tienes que estar dispuesto al fracaso. No hay éxito sin fracaso. No obstante intentaré no pensar en ello, visualizaré la pista y correré veloz, con fuerza, con raza, con ilusión, deseando que en la meta estés tú, esperando… Ese es mi sueño de grandeza.

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