Seducción permanente

Si una vez vendido el primer producto, la empresa deja de tratar con “cariño” al cliente, el interés se irá perdiendo hasta desaparecer totalmente. Y a la primera necesidad centrará su mirada en nuestro peor enemigo: la competencia.
La seducción del cliente no consiste en que no se vaya, consiste en que compre más que ayer, pero menos que mañana.
Para ello es necesario estar constantemente pensando en emocionarle día a día con servicios exclusivos, promociones especiales y nuevos incentivos.
Pero esta seducción la haremos principalmente con los que verdaderamente están dispuestos en mantener con nosotros una relación estable y que tenga un enorme potencial de rentabilidad.
Es necesario que sepamos realmente quién es nuestro cliente, qué nos compra y por qué nos compra.
Éste nos dará la información sobre sí mismo cuando perciba ventajas reales y que nuestra empresa se adapta a sus necesidades y sobre todo es capaz de anticiparse a sus necesidades para ofrecerle el servicio concreto que más le interesa.
beb1230c3b2f93b61b62d19723afa408
Scroll al inicio