Cambiar o transformarse?

El camino del kabbalista consiste en no conformarse nunca, y en nunca, nunca jamás, dormirse en los laureles.
La mayoría de personas que crean la diferencia en este planeta, grande o pequeña, viven una vida distinta antes de ‘despertarse’ y ver su camino verdadero. Entonces, en algún punto del recorrido –mientras siguen en el camino– descubren la razón real por la cual vinieron a este mundo.
Cuando la mayoría de nosotros nos movemos a nuestro siguiente nivel de conciencia, nos convertimos en una versión mejorada de nuestro antiguo yo. El yo cómodo. El yo familiar. Y esa versión nueva es maravillosa, más generosa y positiva.
Entonces, ¿cuál es el problema?
El problema es que muchos de nosotros intentamos seguir siendo la misma persona con una visión diferente. Y para crear un impacto real, tenemos que convertirnos en una persona completamente distinta. Siempre hay más que hacer y que cambiar en nuestro interior. No podemos permitirnos estar satisfechos con lo lejos que hemos llegado, porque eso es sólo un indicativo de cuán asombrosamente lejos podemos llegar.
Si estás leyendo este correo electrónico, es fácil asumir que estás en tu camino, o al menos buscándolo. Eso en sí mismo ya es un logro. Pero la trampa aparece cuando logramos algo.
No podemos decir ‘mira lo que he hecho, mira lo lejos que he llegado’ y luego dejar de avanzar.
Esta semana, me gustaría que reconocieras la gran distancia que has recorrido y que hicieras una lista con un recuento de tu grandeza. Reconoce los obstáculos que has superado. Y date a ti mismo algunas estrellas de oro. Las mereces.
Pero debes saber que las estrellas más grandes están todavía por venir. La lista que has hecho sólo es el prefacio de un gran libro de logros y cambios que tú has hecho posibles, en ti mismo y en el mundo.
Y sigue caminando. Y caminando. Y caminando…
Todo lo mejor,
Yehudá
(Afinación Semanal de la Conciencia de la Kabbalah, Kabbalah Centre International)
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