Cómo hacer frente al maltrato psicológico (3): Cómo recuperar tu autoestima

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En esta tercera parte cerramos este reportaje sobre el maltrato psicológico, a través de la búsqueda de recursos necesarios y que necesitará potenciar la persona que lo ha sufrido. Estas son las herramientas a utilizar que nos proponen en el dossier “Valentía Emocional” del número 27 de la Revista Mente Sana. También podéis revisar la sección de “AUTOESTIMA” en este Blog (pulsando encima), en el que encontraréis información adicional sobre el desarrollo de ésta. Finalizo así los 16 días de Activismo contra la Violencia de Género, al que me unía y he querido seguir en este blog desde el 25 de Noviembre (Día Internacional de la Eliminación de la Violencia hacia la Mujer).

Para salir del círculo vicioso del acoso psicológico hay que empezar por uno mismo. Ser consciente de cuándo se han superado los límites y decidirse a actuar.
1. RECONOCER PARA DESACTIVAR
Hablamos de agresión cuando el comportamiento de una persona atenta contra la dignidad de otra. Reconocer este tipo de violencia ayuda a desactivar los juegos psicológicos que genera.
2. DEFINIR LOS LÍMITES
Resulta importante definir que es aceptable para una persona en una relación, cómo quiere ser tratada y qué no está dispuesta a tolerar. Estos límites son los puntuales de la propia identidad, pero es preciso defenderlos para que sean efectivos. Si en una situación se traspasa uno de estos límites, la persona debe pararse a reflexionar para poder actuar en consecuencia.
3. CONECTAR CON LAS EMOCIONES
Muchas veces la persona que sufre agresiones censura sus pensamientos, ya que se contradicen con la visión que impone el agresor. Es importante dejarse sentir y describir las emociones que aparecen, verbalizarlas. Definir cómo se siente ene esta situación, y saber qué es lo que necesita, supone de nuevo colocarse en su centro, conectar consigo misma y recuperar la sensación de importancia y valía personal.
4. ESCRIBIR
A veces resulta útil escribir todos aquellos comentarios que han molestado o han despertado una sensación de amenaza, dolor, rabia o aturdimiento. Tomar nota de las provocaciones puede ayudar a verlas con distancia para saber si se trata o no de una agresión a la propia identidad. Es una forma de desvelar el juego, de hacerlo más evidente, para intentar no quedarse atrapado en él.
5. EXPLICITAR EL JUEGO
La manipulación utiliza a menudo mensajes vagos, confusos o contradictorios, de los que resulta difícil defenderse. Una manera de desmontar estas trampas es explicitando todo aquello que se está expresando de manera indirecta. Diciendo, por ejemplo: “Me siento dividido. Por un lado, me dices que no hace falta que te ayude, pero, por el otro, siento que si no lo hago te enfadarás”.
6. CUESTIONAR LA RELACIÓN
Una persona puede sentirse agredida, pero no ser consciente de las estrategias que usa, a su vez, para herir. Es importante diferenciar el maltrato de la lucha entre dos bandos. En el primer caso, una o varias personas están en una posición de superioridad, el poder es unilateral, mientras que el agredido renuncia y se somete. En el segundo, no hay sumisión, cada persona se siente atacada y justifica sus ataques como defensa.
7. CURAR LA HERIDA EMOCIONAL
Las agresiones continuadas dejan como residuo una autoestima debilitada, sentimientos de culpa, miedo, creencias limitantes…Es preciso tratar estas heridas emocionales para que la persona pueda reconstruir su identidad y su sensación de valía. Cuánto más se refuerza la imagen positiva y competente de uno mismo, más aumenta la resistencia emocional y más difícil es que las agresiones físicas hagan mella en la persona.
8. ADOPTAR UN PAPEL ACTIVO
Si existen agresiones es preciso actuar, ya sea para poner los límites que definan lo que se desea en una relación, como para buscar ayuda o tomar otras decisiones. Cuando existe sumisión, la persona debe traspasar el miedo al conflicto y el sentimiento de culpabilidad para enfrentarse a la situación. A veces la actitud conciliadora, razonable, no es suficiente, y son necesarias medidas más drásticas.
9. TERAPIA
A las personas que sufren acoso psicológico les resulta muy difícil tener la claridad suficiente para frenar la situación y suelen necesitar apoyo para trabajar todos los aspectos anteriores y los relacionales que influyen en su forma de hacer de la persona con el/los otro/s. .
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