Cómo tomar una buena elección

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¿Alguna vez te has preguntado cuál es la mejor forma de tomar una decisión o qué influye en tomar una buena decisión? Muchas veces tomamos decisiones sin ser conscientes de que la estamos tomando de forma irracional y que no nos beneficiará en el futuro. Por ello es necesario conocer los pasos y elementos a evitar para optar a escoger la mejor opción.

– Dejar los impulsos a un lado.Muchas personas toman decisiones por impulsos y sin apenas darse cuenta, por ejemplo cuando están en el supermercado con el estómago vacío empiezan a comprar más comida de la que necesitan que cuando van saciados e incluso compran comida basura para saciarse en finalizar la compra. Otros compran inmediatamente al ver un descuento, como la famosa «segunda unidad a mitad de precio», para muchos esto es tan irresistible que se piensan que están haciendo una buena inversión pero en verdad están comprando más de lo que necesitan. Por ello antes que nada, antes de tomar cualquier decisión es mejor pararse a pensar, reflexionar e interpretar si nos encontramos ante un caso de captura de posibles compradores mediante ofertas y anuncios atractivos del marketing agresivo.

– Evitar estar alterado o de bajón emocional. Estar triste, con ansiedad, deprimido, con baja autoestima, furioso, cabreado, enojado, alterado… Todas estas sensaciones y emociones nos alejan de ser imparciales y objetivos a la hora de tomar una decisión, seguramente tenderíamos a actuar en la toma de elecciones del de todo o nada, por ello debemos tomar decisiones con un estado emocional neutro ni deprimido ni muy exaltado por las alegrías. Al estar muy deprimido veríamos como que esa decisión es imposible de llevar a cabo porque es muy demandante y costosa y estando muy alegres y entusiasmados podríamos caer en el error de que es muy fácil y sencillo y que pronto nos comeríamos el mundo y seguramente al cabo del tiempo veríamos como nuestras expectativas no se correspondían en absoluto. Por ello es más efectivo si tenemos una sentimiento emocional neutro sin estar alterados para poder ver el futuro con buenos ojos y tener todos los elementos y la información posible presente.

– Evitar la presión social. Es tu propia vida y son tus propias decisiones, la futura decisión a escoger debe partir de tus propios intereses, objetivos, gustos, moral y forma de vida. Tienes el derecho de vivir tu vida y no la que otros quieran que vivas, no seas una marioneta en manos de otros y céntrate en ti mismo y respetando a los demás y seguramente tomes una buena decisión. Esto me recuerda al famoso caso en el que un joven acaba sus estudios en el institutos y ahora se ve envuelto en la decisión de estudiar una carrera, a él le gusta la carrera A pero sus padres quieren que estudie la carrera B y le presionan para que se decante por la B… ¿Cuál crees que debería elegir? Obviamente la A puesto que es su vida y debe hacer aquello que le sea correspondiente con sus intereses, gustos y forma de ver la vida, estaría condenado al fracaso si toma decisiones por complacer a otros y no a sí mismo.
– Reunir toda la información posible. Busca en Internet, pregunta a profesionales del sector, conversa con amigos o familiares, elabora los costos y beneficios de las alternativas, escribe las alternativas claramente definidas y a continuación puedes seguir con el proceso de tomas de elecciones.
– Construir un espacio para la toma de decisiones. No hablo de tirar tabiques en casa y abrir una habitación para tomar decisiones en una mesa, simplemente me refiero a sentarse a tomar una decisión en un lugar donde estemos totalmente relajados, tranquilos y alejados de las presiones de los demás sin poder ser interrumpidos o distraernos. Acompañados de un papel y un bolígrafo podremos empezar a crear una tabla con las distintas alternativas. Podemos elaborar dos columnas, una con las ventajas y desventajas de cada alternativa y luego analizar si realmente tiene importancia cada característica. Siempre y cuando implique a otras personas deberemos tomar una decisión moral, altruista y que respete a los demás.
– No tener miedo a fallar en tus decisiones. De los errores se aprende, piensa que la peor elección que podrías haber tomado era quedarte indeciso sin hacer nada, pero tomaste una decisión que fue mejor que no tomar ninguna.

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