Dimension transpersonal de la Terapia Gestalt. por Juan Jose Díaz

Comunicación presentada a:
Congreso de Psicología y Espiritualidad.
X Conferencia Internacional de la Asociación Europea Transpersonal(EUROTAS)
Planeta, Cultura y Conciencia. Desarrollando la humanidad del siglo XXI
Barcelona del 29 de octubre al 2 de noviembre del 2008
http://www.eurotasbarcelona2008.eu/

DIMENSION TRANSPERSONAL DE LA TERAPIA GESTALT

Por Juan José Díaz

La dimensión transpersonal de la terapia gestalt es poco conocida por quienes no han tenido experiencia personal directa con la gestalt o, aún conociéndola, la han practicado por poco tiempo.
En las obras que catalogan los enfoques terapéuticos es frecuente encontrarla como una terapia del “yo“ o que tiende a fortalecer el “yo”. Y así es, pero no sólo eso. También ayuda a trascender el yo cuando el paciente o alumno así lo busca.
Para la psicoterapia transpersonal está claro que hay una serie de rangos de experiencia que requieren abordajes terapéuticos adecuados a cada uno de ellos. A su vez, también considera esos rangos como parte de un continuo evolutivo y por tanto, un proceso ideal podría abarcar todos ellos.
Así, una finalidad básica de la terapia consiste en resolver los estados conocidos como pre-personales para organizar un yo sólido. Una finalidad más avanzada es ayudar a que el yo, más allá de un equilibrio neurótico, sea funcional, flexible, espontáneo, adaptativo, abierto a nuevas experiencias y creativo. Completar este objetivo lleva implícito adentrarse en una etapa más avanzada que lleva al individuo a salir de su conciencia egocéntrica para interesarse por los demás y por el entorno de manera desinteresada, así como a comprender su vida de forma integrada y con una perspectiva de sentido, esto es, la dimensión existencial. Y aún con una conciencia más ampliada, la terapia ayuda a integrar y mejorar dimensiones que trascienden la experiencia abarcada por la personalidad, lo que es ya casi asunto idiosincrásico de los enfoques trans-personales.

Es casi redundancia decir que la Gestalt es una terapia integrativa porque por definición la gestalt ya es en sí misma integrativa. Y lo es en el sentido de:
a) integrar pensamiento, emoción y cuerpo, cada una de estas dimensiones en sí mismas y ellas entre sí hasta llegar a un ser unificado
b) integrar aspectos de la vida (en un sentido biográfico), situando en el presente espacio-temporal tanto la memoria del pasado como las anticipaciones del futuro.
c) integrar dimensiones individuales con familiares, corporativas, sociales, etc,
d) integrar experiencias de estado, es decir, entre estados de conciencia diferentes, buscando la coherencia de tales experiencias en el estado de conciencia compartido en el encuentro terapéutico.

Lo que hace la terapia gestalt es ir hacia la integración en cualesquiera dimensiones que podamos concebir y siempre yendo a la totalidad. Por eso, a muchos gestaltistas no les gusta el termino de “gestalt transpersonal” porque dicen, y con razón, que la terapia gestalt ya es en sí transpersonal. Desde ese punto de vista lo que la hace transpersonal no es la teoría o práctica, que en sí lo son, sino el tipo de asunto que se trabaje y principalmente el cómo se trabaje. Aún podemos decir más, lo que la hace transpersonal es la dimensión de la experiencia en curso y eso depende de los potenciales y actualizaciones de los implicados en el encuentro, esto es, individuo o grupo, y terapeuta/s. Desde este punto de vista, la gestalt es un experiencialismo a-teórico y se considera que una excesiva teorización es superflua y sólo sirve para intentar revestir de complejidad y de institucionalización un fenómeno sencillo suficientemente descrito y teorizado.
Considerando los aspectos formales de la práctica, encontramos las técnicas clásicas de la gestalt junto a un sin fin de creaciones ad hoc, inspiradas en diversos metodos y sistemas terapéuticos, o de crecimiento personal, modernos o procedentes de antiguas tradiciones. Es facil encontrar propuestas de trabajo, algunas en la literatura profesional, relacionadas con chamanismo, espiritualidad mística o religiosa, tecnicas científicas modificadoras del estado de conciencia, etc. Sea con música, danza, trabajos energéticos, metodos respiratorios, mandalas, enteógenos, meditaciones, etc.

Pero la dimensión transpersonal de la gestalt, salvando la obvia cuestión de la cualidad de la experiencia, no está en estas técnicas más o menos originales o más o menos asimiladas de otras corrientes. Está en sus principios teóricos y en su praxis.

Me voy a referir por este motivo a algunos aspectos de la gestalt a modo de axiología conceptual.

¯ Un elemento crucial es el desarrollo de la conciencia desde la consciencia inmediata hasta los aspectos reflexivos, valorativos y de responsabilidad. Es de sobra conocido el trabajo gestáltico para el desarrollo de la consciencia al que se le ha dado el nombre de “darse cuenta”. Algunos lo han llamado meditación vipassana compartida y dialogada (aunque más bien sería un samatha por su sistemática).

¯ Más profunda es la práctica del “contínuum de consciencia”, más afín a la vipassana, en que la atención fluye y el practicante se mantiene en esa disposición de testigo como le llaman en las prácticas meditativas.

¯ A partir de aquí es posible entrar a otros aspectos como la consciencia del pensamiento dual y la integración de polaridades. Algunos lo han llamado taoismo terapéutico.

¯ Una versión particular de la integración de polaridades llevada al mundo intrapsíquico, es la integración de subaspectos de la personalidad, en el sentido de multiples yoes como plantean algunas tradiciones místicas y que implica por una parte la observación desapegada de esa dinámica interna y por otra la comprensión del ego como un proceso más que como una estructura fija.

¯ La comprensión de los procesos perceptivos de figura/fondo, así como de las experiencias vividas como ciclos de formación-cierre de gestalten, además de la ya citada percepción del ego como proceso, llevan a una clara comprensión de las leyes de impermanencia definidas en las tradiciones de conocimiento.

¯ La integración de polaridades, lleva a experiencias de vacío que son de profundidad variable. Se les ha llamado mini-satoris y en ciertos casos de integración global de la persona son auténticos estados de vacío fértil, y más adentro, llevan a la vacuidad.

¯ Afín a esta idea de integración, similar a las descritas por el budismo o el misticismo judaico, está la de indiferencia creativa proveniente de la filosofía europea. Un estado de percepción desapegada de los opuestos, que lleva a una libertad total del ser.

¯ El concepto bionergético de autorregulación organísmica ha tomado en la gestalt un sentido circunstancial y también trascendente ya que está ligado con la actitud elevada de entrega y abandono de uno mismo, con una fe implícita en la sabiduría de los procesos naturales y una total confianza en la vida. Actitud esta de rendición religiosa y de embriaguez de místicos.

¯ Ver la vida en sus diferentes esferas, abarcativas e integradoras, con un sentido de evolución hacias las más altas, puras o luminosas, ha formado parte de la sabiduría esotérica, de la elevación mística, y de las ciencias holonómicas. Este movimiento evolutivo hacia la totalidad, hacia el campo unificado le llega a la gestalt de las teorías neurofisiológicas y de la filosofía del holismo de principios del s XX.

¯ Finalmente quiero referirme a lo que diferencia la terapia de otras prácticas de crecimiento que se realizan de manera individual o privada. Es la dimensión del encuentro que la gestalt toma de la filosofía buberiana del yo-tú y que define esa otra dimensión que está precisamente en la relación que abarca y trasciende a los individuos. Los teóricos transpersonales están empezando a considerarla ahora.

Es por todo lo expuesto que más que gestalt transpersonal prefiero la idea de dimensión transpersonal de la terapia gestalt.

Madrid, agosto 2008

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