El día que Nietzsche lloró

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Esta entrada, quiero que sea el inicio de una nueva sección: PELÍCULAS Y LIBROS. En ella os hablaré de aquellos films que visione y libros relacionados con la Psicología, y diversas orientacione de ésta, que considero que pueden ser grandes aportaciones, a modo de reflexión, a diferentes públicos.

En esta ocasión os hablo de un clásico muy conocido: «El día que Nietsche lloró», escrito por Irving D.Yalom, Doctor en medicina, psicólogo de profesión y profesor de psiquiatría en Stanford.

Es un libro (de ficción) que habla del darse cuenta de cómo uno elige, cada día, con cada cosa que uno hace, al elegir decir SÍ, y al rechar otras cosas al decirles NO (del valor de tomar consciencia del poder del SÍ y del NO en nuestra vida). Muestra cómo uno es responsable de su libertad de elegir y de las consecuencias de las propias elecciones y rechazos.
La inventiva del autor permite que se entrecrucen los caminos de personajes (tan interesantes como Sigmund Freud, Nietzsche o Joseph Breuer mentor del primero) en busca del sentido del destino elegido por cada uno, con cada una de las elecciones que uno va haciendo en su vida, revisando alguno de los grandes males contemporáneos de la cultura occidental como la «desesperación vital», o la insatisfacción existencial.
Recomiendo este libro especialmente a estudiantes de Psicología (formándose en Psicoanálisis, Terapia Gestalt), y personas interesadas en el desarrollo personal, así como a aquellos adultos que estén realizando un proceso de psicoterapia (ya sea individual o grupal) en el que se busque potenciar la conciencia o awareness (o el darse cuenta) del cliente.
El siguiente paso, puede llevarnos a ver la película. Sin embargo, la obra literaria supera enormemente a la obra cinematográfica. La película ofrece una versión muy simplificada del libro, con detalles totalmente desvirtuados, eliminando conversaciones, reflexiones y el diálogo interno (de los dos personajes principales), convirtiendo las posibles aportaciones de este libro a la persona (a modo de conocer cómo profundizar en el conocimiento de uno mismo, en los «inicios del Psicoanálisis») en un simple recurso de ocio.

Aunque, como bien resalta en uno de sus párrafos, Erving David Yalom, lo que las personas necesitamos para un cambio, no es un simple comprensión intelectual de lo que nos sucede, ni escuchar la descripción de lo que le sucede a otra persona (es decir, de la experiencia de otro), sino una experiencia propia (vivida) que nos lleve a una comprensión emocional sobre el significado de qué le sucede a uno (añado yo: en la relación con el otro), para a partir de ese darse cuenta, poder llegar al cambio. Experiencia, ésta última, que se trabaja en un entorno de seguridad en la sesión de terapia, a través de la relación terapéutica.
Esto es lo que me parece apasionante de este libro, que aunque ficticio, habla sobre el trabajo en esa relación, ese trabajo del «campo» entre el terapeuta y el cliente, con lo que trae éste último a la sesión. Y en este sentido, refleja la teoría de campo en la que se basa la Terapia Gestalt.

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