El límite lo pones tú: aprende a decir NO

Una de las temáticas que me encuentro en muchas de mis sesiones es la dificultad que tienen algunas personas para poner límites a otros, ya sea en la relación padres e hijos o en cualquier otro tipo de interacción. En concreto, tienen una gran dificultad para decir «no».

Saber decir «no» está directamente relacionado con saber establecer qué cosas quieres en tu vida. Si tienes una defición clara de dónde estás y lo que quieres, eso te ayudará a establecer la línea divisoria entre lo que vas a permitir a otros y lo que no. Cuando esa línea está poco definida, cambia continuamente o resulta poco clara el resultado es que los demás no entienden hasta dónde pueden llegar. Se trata de ser congruentes: pensar, decir y hacer en consonancia.

Es más, aquí tiene también mucha importancia cuál es la relación personal con la figura de los límites que cada persona tiene. Revisa cómo los vives, ¿significan estreched mental?, ¿falta de libertad?, ¿te protegen?, ¿te permiten moverte?, ¿te apoyan?. Trabaja tu relación con ellos primero. Sabiendo de dónde te nacen podrás saber qué quieres conseguir con ellos y a partir de ahí manejarlos.

Cuando un «no» es congruente y conciso, hasta los niños lo entienden. Cuando esa palabra va asociada a una actitud en el mismo sentido, se acata aunque pueda disgustar de primeras. A pesar de ello en el caso de los hijos es más útil centrarse en aquello que sí pueden, sobre todo cuando son pequeños. En el caso de niños algo mayorcitos, determinar consecuencias y llevarles a establecer sus propios compromisos facilita nuestra labor. En estos caso, cuando un compromiso no se cumple el «no» cae por su propio peso, a veces sin necesidad de pronunciarlo.

Piensa en la importancia de esa linde, traspasarla o no tiene unas consecuencias distintas. Muchos de nosotros hemos transgredido esas normas en algún momento, la pregunta es ¿con la conciencia de hacerlo y aceptando lo que llega? De hecho, saltarse los límites es la forma de saber hasta dónde somos capaces de llegar. Eso es lo que hacen los otros, ponernos a prueba.

Las líneas en las carreteras nos indican dónde es seguro conducir, dependiendo del tipo de dibujo nos expresa dónde y cuándo hacer determinadas maniobras. La señalización en las pistas de esquí también muestran dónde puedes esquiar tranquilo sabiendo que es una zona donde la calidad y cantidad de nieve es revisada. Salirse de esas marcas tiene sus consecuencias, ahí es dónde está el no: una multa, una caída, un accidente, … La referencia está definida de forma concreta, de esta forma sabrás si la estás cumpliendo o no, por tanto tendrás conciencia en todo momento de tu situación.

Ahora, lleva esto a tu vida diaria. Si dices a tus amigos y familiares que no te llamen temprano los fines de semana cada uno actuará con su propia definición de temprano. Si tú les dices que únicamente pueden llamarte el fin de semana a partir de las 11:00 de la mañana, un marco claro y bien definido, te permitirá ser más contundente con ellos si no lo cumpliesen. En este caso lo extraño será si tú a esas horas empiezas a llamarles, quizá no se tomen muy en serio tus comentarios. «Haz lo que dices que harás», de otra forma estás cazado.

Ya sabes cómo definir dónde quieres poner tus límites, qué es necesario para que éstos sean respetados y qué sucede cuando no es así. Lo que pasa es que tu preocupación es otra quizá, ¿cómo se lo digo? ¿se molestará? ¿me querrán menos? ¿seré demasiado rígida?

Estas respuestas depende de tus propios valores y cómo quieres organizar tu vida por un lado; por otro también estarán en función de cómo te relacionas tú con los demás.

Es bueno ser flexible, claro que también sabemos que existen ocasiones en las que es menos probable serlo. Si mi hijo va a cruzar y veo que se acerca un coche seré muy poco flexible, es más, si es necesario le tomaré por el brazo invadiéndole temporalmente; en el caso de dejarle ver 10m más de televisión para acabar el programa que está a medias puedo negociarlo según otras condiciones. Sólo tú puedes determinar cuándo quieres ser más o menos flexible. Un buen ejercicio es crear una lista de aquello realmente importante para ti en este área, ya sea con tus hijos, amigos, vecinos, compañeros o jefes. Priorízala. Pon las reglas para que se cumplan y exprésalas. Después quizá quieras negociar algunas; quizá otras sean innegociables.

Al poner límites en la relación en realidad estás diciendo, yo funciono así, esto me gusta de esta forma. Aquellos que tienen una buena autoestima y un desarrollo emocional más equilibrado optarán por mostrarse como son y esperando respetuosamente ser aceptados. Cuando este no es el caso, mira qué emociones te provoca, dónde te frenas, qué sucedería si enseñas quien eres de verdad.

Aquellos que saben decir «no» se sienten seguros diciéndolo, saben cuándo, cómo y para qué expresarlo. Encuentra la respuesta a esas 3 preguntas y tú también podrás hacerlo.

Aquí os dejo el ejemplo de una incongruencia.

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Susana García Gutiérrez – Coach Profesional

1ª Coach de Familias Monoparentales

http://www.coachingatualcance.com/

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