La responsabilidad de ser consciente.

Estamos en un momento de la historia interesante, para muchos estamos en los tiempos del despertar de la conciencia.
Tradiciones antiguas, chamanes, pensadores, meditadores , filósofos, psiquiatras, psicólogos, cintíficos, influencias new age, orientalistas, teorías sobre el 2012… coinciden en pensar que estamos ante un momento de cambio. Ni apoyo ni discuto a ninguno de ellos, respeto sus creencias y siempre que tengo oportunidad aprovecho sus sabidurías, pero me uno a su sentir: estamos en un momento de cambio, como siempre
Bien, entendamos lo que entendamos como causa, es cierto que cada vez más personas se ponen en marcha buscando un «crecimiento personal», un «cambio». Hasta se ha generado un buen negocio tras ese concepto. Gentes de todo tipo se declaran capacitados para hacerte «crecer», desde los más exóticos hasta los más ortodoxos. Dejando aparte a charlatanes y estafadores, muchas personas proponen, desde sus conocimientos y técnicas un despertar de la conciencia. Incluso la ciencia , de la mano de divulgadores como Punset, por ejemplo, se ha subido al carro del crecimiento personal.
¿Pero de qué estamos hablando en realidad? Ese despertar de la conciencia, no es más que autoconocimiento de los automatismos que nos rigen, de esas conductas inconscientes , resultado de antiguos aprendizajes, que condicionan lo que hacemos y como nos sentimos si que seamos conscientes de ello. Una vez conocemos y aceptamos lo que somos, nuestras acciones y pensamientos son más conscientes y esto implica una gran responsabilidad y no todo el mundo está dispuesto o preparado para asumirla. Es tomar el control de uno mismo.
Cuando te equivocas y no sabes porqué, te equivocas y punto. Cuando te equivocas, sabes porqué, puedes cambiarlo y no lo haces , te equivocas y sufres por ello. Así que antes de empezar a expandir nuestra conciencia debemos preguntarnos si estamos dispuestos a cambiar realmente. Si no es así, ¿para qué tener conocimiento?
En muchas culturas, la serpiente representa el conocimiento y al mismo tiempo es temida y evitada.
Mucha gente que acude a terapia, sólo buscan una excusa para no cambiar, culpar a otro de lo que son y así eximirse de su responsabilidad. Cuando empiezan a conocerse huyen asustados y no vuelven más. Sólo los que realmente quieren dejar de estar donde están y avanzar, son capaces de abordar un proceso de autoconocimiento. Si estás dispuesto a aceptar tus lados oscuros, a trabajar con ellos, a integrar todas tus partes sin juzgarlas, a usar ese conocimiento para cambiar de verdad, adelante, conócete, adquiere herramientas de cambio y úsalas. Si no es así, mejor sigue como hasta ahora y no remuevas nada, sigue culpando a los demás, a tu pasado, a la sociedad, a la crisis, a la edad, etc. etc. para no asumir tu responsabilidad.
Así que hay muchas maneras de expandir la conciencia sobre uno mismo. Todas las culturas tradicionales tienen alguna manera de hacerlo ( meditación, yoga, ceremonias con trances en grupo, temascales, enteógenos, ho’oponopono…) , también la psicología tiene montones de maneras válidas de hacerte avanzar ( hipnosis, pnl, psicoanálisis, gestalt, y muchísimas más), y algunas “actualizaciones” de viejas tradiciones como el mindfulness. La mejor, es la que funciona en uno mismo, la que te permite avanzar y genera cambios.
Tenemos también los libros de autoayuda, que son los libros más vendidos, menos leídos y aún menos utilizados. Somos vagos por naturaleza, leemos que con un determinado ejercicio mental de tres minutos al día desarrollaremos la memoria, y lo hacemos tres días. Muchos de esos libros proponen métodos útiles, pero requieren de una mínima disciplina que pocos siguen y nos quedamos en la teoría.
Desde el momento en que empiezas a conocerte de verdad, es un camino sin retorno, nunca volverás a la ignorancia protectora ( o destructora…), las excusas perderán eficacia y serás más responsable que nunca de tus actos.
El premio, para quién acepta esa responsabilidad, es una vida realmente consciente, disfrutando de las oportunidades plenamente. Ser auténtico no significa ser «bueno», significa no auto engañarse, ser impecable en tus acciones, porque surgen del conocimiento y por tanto eres responsable de lo que haces. Puedo pisar hormigas sin darme cuenta y vivir tranquilo, pero cuando sé que están bajo mis pies…eso ya es otra cosa ¿o no?
Hay quién vive en su propia cárcel emocional, pero está en terreno conocido, protegido por grandes muros que le privan de libertad, pero también de riesgo. La posibilidad de derribar esos muros les aterra, pero los que lo hacen realmente, nacen de nuevo. Para ello hay de desmontar la «leyenda» que hemos construido sobre nosotros mismos y eso no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.
Por todo lo dicho, yo no recomiendo el crecimiento personal, no es algo que debamos recomendar o convencer, quién está preparado para ello, ya buscará el camino, no hace falta que se lo vendan.
Además deberíamos cambiar el nombre por “empequeñecimiento personal” , porque el verdadero crecimiento es el que te hace consciente de tu gran ego y te permite deshincharlo. Darte cuenta que eres uno más, ni mejor ni peor que el resto, ser humilde ante ti mismo, que tus acciones sean el mensaje que quieres trasmitir. Cuando alguien de diga “es usted un imbécil ” puedas pensar: sí también lo soy, es cierto, pero también soy muchas más cosas. Cuando somos conscientes de nuestras grandezas y de nuestras miserias no hay ego que defender, hay lo que hay, es como andar desnudo, sin ropa que disimule nada.
En resumen, hay un montón de maneras de conocerse y ser más consciente de nuestra totalidad. Este proceso nos permite aceptar y superar viejos conflictos que ya no son útiles de mantener y ganar la libertad de acción que queremos. Y esa nueva libertad de acción , surgida del conocimiento, implica una gran responsabilidad sobre nuestros actos. Así que, si no eres capaz de hacer cambios y de obrar desde la impecabilidad, mejor no te arriesgues a conocerte y quédate en el autoengaño que mejor toleres. Si justificas lo que haces hoy por lo que pasó hace 20 años, tu mismo, pero superar eso es muy liberador.
Y un consejo más, huye de los gurús, no te aferres a un método, si puedes combinar más de uno mejor, cada uno te aporta una pieza del puzzle, ningún maestro lo sabe todo, aprende de muchos, aprende algo de cada persona que se cruce en tu vida y recuerda siempre que buscas “un método al servicio de la vida, no una vida al servicio de un método” . Decía un maestro zen: “no creas ciegamente en nada, ni siquiera en lo que yo te estoy diciendo”.
Vivir conscientemente es una maravilla que vale la pena intentar.

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Jordi Reviriego.
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