Nuestro mayor enemigo

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Quiero; esta palabra es poderosa, si la dice uno seriamente y con firmeza; las estrellas se desprenden del cielo al decir: YO QUIERO.
(Hahn)

La mayoría de las personas no debemos mirar demasiado a nuestro alrededor para encontrar a nuestro mayor enemigo, incluso me atrevería a decir que no deberíamos mirar más allá de nosotros mismos.
De hecho, aunque nos diesen la oportunidad de vivir cien vidas distintas seguiríamos teniendo los mismos problemas que en este momento, y es que nuestro mayor enemigo viaja con nosotros nos acompaña a todas partes y somos nosotros quien nos encargamos de alimentarlo y darle cobijo.
Ese pequeño saboteador interno que todos tenemos esa voz que te dice, para que intentarlo, no podrás, la que hace surgir los «deberías» (deberías estar trabajando más o estudiando, o ayudando a tu madre o …), el creador de justificaciones (por que…), el que instaura el miedo al cambio (siempre se ha hecho así…), esa pequeña voz que siempre facilita una excusa en el momento adecuado.
Te invito a que te pares a reflexionar un poco, y seas consciente de todas las conversaciones que has tenido con tu saboteador interno, que me atrevo a decir que no son pocas…
Puedes intentar callarlo, pero entonces gritara con más fuerza, se revolverá e intentara proponerte mil argumentos en contra de tus nuevos proyectos, con el ansia que surge de la impotencia.
Me gustaría proponerle que le pusieses un nombre a tu saboteador, llámale como quieras, dale una personalidad, y reconoce cuando es él quien esta hablando, es importante que seas consciente de cuando toma la voz cantante, para permitirte el lujo de ignorarle.

Ahora que ya conoces algo más a esa pequeña parte de tí, recuerda, no puedes evitar el escucharle, pero si esta en tu mano el hacerle caso.

Prueba a cambiar los «debería» y los «podría» por un gran y sonoro «YO QUIERO«, parece una nimiedad pero te aseguro que cambia radicalmente la actitud de una persona.

Las personas solo damos lo mejor de nosotras mismas cuando hacemos algo que realmente queremos hacer, con el resto de cosas cumplimos, sin mayor esfuerzo que el mínimo requerido.

Por último una par de preguntas para reflexionar…

¿Qué cosas son las que realmente quieres en tu vida?

¿Cuantos «debería» puedes eleminar de tu día a día?

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