Superando un aborto (3)

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Superar la interrupción de un embarazo puede suponer pasar por un verdadero duelo. La manera de «encajar» y superar un aborto es totalmente personal y depende de la personalidad y de las circunstancias de cada mujer. En esta entrada voy a hablaros de la superación del aborto, fundamentalmente en el duelo que pasa la embarazada, sin negar la importancia del que pasa su pareja, el padre del niño que han perdido, aunque me centre en este post en la figura de la madre.
Hay una serie de sentimientos, pensamientos y reacciones que pueden darse en el transcurso normal de un duelo, aunque no necesariamente en el órden que vamos a nombrar a continuación (y no todas las mujeres «transcurren» por todas estas etapas).
La primera reacción que tiene una embarazada al confirmarle la noticia que posiblemente tema antes de escucharla, que va a sufrir o ha sufrido un aborto, es de desconcierto, incredulidad y en ocasiones de negación. No se lo acaba de creer. Y necesitará un tiempo para «digerir» tan trágica noticia y poder ir asumiéndola.
Después, quizás en el proceso, se enfadará (rabia-agresividad emocional/verbal), pudiéndole surgir preguntas como: ¿por qué me tiene que pasar precisamente a mí?, ¿por qué ella sí puede estar embarazada y yo no?….
Quizás llegue a sentir culpabilidad, llegándose a preguntar si es que ha hecho algo malo: ¿Le habrá afectado al bebé que fumara?, ¿debería no haber probado ni gota de alcohol?, ¿Le habrá dañado al feto que me haya tomado un medicamento antes de saber que estaba embarazada?, ¿Será un castigo por el aborto provocado de hace unos años?, ¿No debería haber trabajado tanto?… Posteriormente puede sentir pura tristeza y resignación ante lo sucedido.
E incluso si elabora su duelo, finalmente podrá sentir aceptación, alegría o agradecimiento por lo vivido con la existencia de su bebé y un crecimiento personal que le permitirá continuar con la vida y con su proyecto perdido de dar vida.
Existen estudios que demuestran que a las mujeres les conviene superar un aborto en compañía de su pareja. No hay nadie más adecuado para escuchar, sostener, y acompañar emocionalmente a la mujer que ha perdido a su bebé, pues es lo que suele necesitar ésta. Por ello muchas mujeres necesitan involucrar a su pareja en las visitas posteriores al ginecólogo (para revisiones tras un legrado, por ejemplo). Asi mismo, amigas, hermanas o la propia madre pueden ayudar escuchándola en su dolor y entendiendo su necesidad de expresar éste. Para la mujer hablar con alguien que la entienda es como «quitarse un pequeño peso de encima, de su alma».
No es bueno que comparen su dolor con el de otras mujeres que han abortado (su dolor ni es mayor ni menor, sino sencillamente «suyo», es ella quién lo vive, y comparar con el de otras mujeres que han sufrido pérdidas no es apoyarla, sino interrumpir la expresión de aquello que tanto necesita sacar: su sufrimiento. Conforme la mujer va pudiendo «escuchar» podrá ver/darse cuenta de que es un dolor que otras madres y padres han sufrido, antes no (no por ejemplo en la fase de rabia).
El proceso de duelo y superación de un aborto puede verse perturbado por terceras personas, al hacerle comentarios de incomprensión a la madre que hace nada estaba embarazada, y aún no ha asumido su pérdida. Más cuando éstos proceden de su pareja o de personas muy cercanas emocionalmente a ellas. Sin embargo ayuda hablar con éstas personas para entender qué les está sucediendo, pues puede ser su propia forma de elaborar su duelo.
Por ejemplo, para el padre puede también estar siendo difícil, sin embargo puede haber optado por el «silencio», y por creer que de lo contrario agobiaría a su pareja con sus sentimientos (o le cuesta expresar la pena o sus otros sentimientos que pueda estar vivenciando), mientras que quizás a la mujer le gustaría más hablar sobre la pérdida que han sufrido, y poder conocer los sentimientos de su pareja.
Quizás los amigos o familiares más cercanos (como abuelos,tíos/as) consideren que el tema es demasiado personal o delicado (o no puedan afrontar sus propios sentimientos, y utilicen el silencio con los padres, a modo de «huida» de éstos y de no tencer que confrontarse con ellos). O pueden hacer comentarios nada acertados, con los que la mujer siente que no le entienden en su perdida, del tipo: «Deberías alegrarte, porque el bebé no hubiera salido normal», o bien: «Bueno, pero al menos ya tienes un hijo». O puede que intenten apoyar a la mujer con un ¡Todavía eres joven. Puedes tener todos los hijos que quieras. Inténtalo de nuevo!. Comentarios, todos ellos, bienintencionados, pero que no ayudan en lo más mínimo.
Es importante que la pareja y la gente del entorno social/familiar de la ex embarazada sepan que, después de tres meses, ésta todavía necesita hablar de vez en cuando del aborto porque los recuerdos le atormentan a momentos, o que aunque incomprensiblemente para ellos, algunas veces no se sienta con ánimos de hacer nada, aunque ni ella misma sepa por qué o qué la pasa.

Recursos que pueden ayudar, son:

– que la mujer pueda hablar con otras mujeres que han pasado por el mismo proceso,
– también puede aliviar escribir sobre todos los sentimientos que vive, y llevar un diario,
– además de los que más arriba he nombrado (contar con el apoyo y comprensión de la pareja), u otros aportados en las anteriores entradas (Superando un aborto 1, y 2) sobre la superación de la pérdida de un embarazo (que tal vez te interese volver a revisar).

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